EL MECHERO BUNSEN
PAREDES DE TARRAGONA (II)
      Según el autor, Carles Arola, murales como éste del año 2008 dedicado a Sant Magí, patrón de Tarragona (calle Portal del Carro), recuperan una forma de decorar las fachadas con frescos y alegorías muy utilizado en los siglos XVII, XVIII y XIX en toda Cataluña. Este artista es conocido por el trampantojo pintado en un edificio de Plaça dels Sedassos (año 1995)
     Sant Magí fue un ermitaño del siglo III nacido en Tarragona o, según algunas tradiciones, en Borgoña, donde había sido hijo de una casa noble. Retirado a una cueva del Brufaganya (término de Pontils), hizo una vida eremítica durante treinta años. Cuando llegó el prefecto Daciano a Tarragona, inició la persecución de los cristianos. Viendo que las predicaciones y milagros de Magí convertian a mucha gente al cristianismo, intentó en vano que abjurara de su religión. Fue torturado y degollado.

     Surrealista pintura, muestra de una ciudad viva, que se expresa de otra manera, sin necesidad de estímulos económicos. Trasciende el concepto de museo para llevarlo a la calle

 
Arte bruto, soporte efímero...¿artista marginal? Quizá todavía se pueda ver
en la calle del Comte, el espacio de arte urbano por excelencia de Tarragona.

     Dibujo de la Cabecera del Circo romano, ciertamente frustrante, pues sólo sirve
para recordar el pasado grandioso de Tarraco, puerta de entrada a la romanización
de la península ibérica y segunda urbe más poblada del Imperio Romano.
Del Circo, construído a finales del siglo I d. C. se conserva la parte de la cabecera
oriental, donde se sitúa la puerta triunfalis y buena parte del graderío.
Además, son visitables varias de las vueltas interiores del circo.

Estatua de San Pablo en el Pla del Palau, con los dibujos detrás de Fructuoso,
obispo, y Augurio y Eulogio, diáconos,
asesinados en el anfiteatro romano de
Tarraco el 21 de enero de 259. No hay pruebas pero es probable que Pablo fuera
a Hispania al final de su vida y que Tarragona fuera el lugar de su estancia.
De vuelta a Roma, es apresado por Nerón y sentenciado a muerte por decapitación.
 
   

Paredes con macetas, en una pequeña plaza con naranjos, de aire andaluz, en un estado
de abandono, en una concurrida ruta turística del casco antiguo. Plaza de Sant Joan.


     Realismo sucio, por unos considerado una creación artística, por otros una manera de ensuciar las paredes. Realizado por artistas urbanos, graffiteros de la nueva escuela. Arte efímero también, pues ya ha desaparecido del solar de la Rambla Vella, esquina Rera de Sant Domènech.

     Visión desde mi casa: fachadas y contrafachadas de edificios homogéneos,
desprovistos de toda estética, funcionales, puras colmenas humanas. Lo único bello
es el tono amarillento de las paredes a la hora diaria del Ocaso.